¿Existe una ciudad donde las mujeres puedan sentirse seguras?

Por Karen H. Barrón

Teóricamente aún no existe, sin embargo se ha creado una rama dentro del urbanismo, la cual se centra en la falta de la perspectiva de género en la gestión de las ciudades. Como tal, el urbanismo es un conjunto de disciplinas que se encarga de estudiar y ordenar las ciudades; sin embargo, no abarca las diferentes experiencias del entorno citadino, ni mucho menos la violencia que viven las mujeres o disidencias.

Respecto a esto, la socióloga y urbanista Sara Ortiz mencionó en su artículo La seguridad urbana desde el urbanismo feminista:

“Aunque la seguridad ha sido y sigue siendo un elemento central en las políticas urbanas, son pocas las ciudades que han incorporado una perspectiva de género en el urbanismo, la seguridad y la prevención de la violencia”.

El urbanismo feminista trabaja desde esa perspectiva de género que tanto hace falta; toma en cuenta la violencia que viven las mujeres en su cotidianidad para poder crear ciudades seguras. 

¿Te has sentido insegura caminando de noche?

El urbanismo feminista conoce ese miedo y trata de formular soluciones. Las especialistas saben que tanto las mujeres como los hombres experimentan de forma totalmente distinta su entorno. Según Sara Ortiz, las mujeres paralizan su movilidad por las noches, ya que tienen miedo a ser víctimas de violencia sexual; es por eso que evitan ciertas zonas de las ciudades, no utilizan algunos medios de transporte o simplemente no salen de casa.

A pesar de que se ha intentado implementar el incremento de la presencia de policías, la restricción de áreas verdes en la noche o el aumento de afluencia de personas en áreas públicas con talleres y eventos, nada de esto ha solucionado el problema de la seguridad de las mujeres. 

Sara Ortiz, vía @elPeriódico

La socialización de los saberes

El movimiento de mujeres feministas en Canadá durante los años ochentas fue el precursor del urbanismo feminista. Ellas vieron que una de las soluciones podría ser la implementación de políticas urbanas para la disminución de violencia sexual contra las mujeres.

La principal herramienta que utilizaron y que se continúa usando son las marchas exploratorias. Consisten en que grupos de cinco a diez mujeres recorren las calles para reconocer aquellos lugares seguros o peligrosos. 

Otra de sus herramientas son las auditorías, las cuales se basan en la creación de charlas grupales. Desde ese espacio, cada una de ellas comparte el conocimiento a partir de sus propias vivencias. De esta manera logran identificar los problemas y los lugares que no son seguros, para modificarlos.

Actualmente el Urbanismo Feminista está presente en España, Canadá, México y Argentina. También hay organizaciones sin fines de lucro feministas como Red Mujer y Hábitat de América Latina  que intentan expandir esta práctica. 

Cuéntanos ¿Ya conocías el Urbanismo Feminista?

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