Prada: La mujer detrás de un imperio

Por Cristina Hernández

Muccia Prada estudió Ciencias Políticas en Milán. Al morir su abuelo, Mario Prada, ella decidió tomar las riendas del negocio familiar, una marroquinería que en 1978 cambió su rumbo. Dejó de ser un negocio tradicional para convertirse en la mayor casa de modas de la historia.

Un año después de tomar el mando de lo que ahora es Prada, con la ayuda de su esposo Patrizio Bertelli, Miuccia decidió introducir calzado femenino a la tienda. Siete años más tarde abrió su primer boutique en Nueva York, después llegó a  París, Londres y Tokyo, demostrando que la moda se puede encontrar en cualquier parte del mundo.

En el 89 presenta su primera colección femenina y, poco a poco, abarcó terreno en la industria de la moda por sus elegantes y refinadas prendas. A lo largo de los años se ha robado los corazones de quienes tienen la oportunidad de admirar sus diseños en cada pasarela, revista o alfombra roja. 

Créditos: Manuela Pavesi 

A lo largo de su carrera ha logrado diversificar Prada, pues no sólo se puede encontrar ropa, sino que cuenta con línea de perfumes, bolsos y lentes. Gracias a su esfuerzo y dedicación se le otorgó el premio Council of Fashion Designers of America.

Quedarse en su zona de confort nunca ha sido una opción para Miuccia. Por lo que en 1997 lanza su propia marca llamada Miu Miu, inspirada en ella misma y en su estilo, sin dejar de lado el toque femenino y elegante que la caracteriza. Esta marca tiene colecciones de botas, bolsos, gabardinas y vestidos de alta costura.

El legado que ha construido a lo largo de tantos años será imborrable e insuperable. Es una mujer que ha sabido poner en alto su trabajo, sin importar cuántos años pasen, nunca pierde el talento único que tiene. Siempre logra darle un distintivo a sus colecciones, con la intención de sostener que Prada es más que una marca.

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